Cuando realizamos un mantenimiento a un compresor, o también cuando se hace una visita de revisión básica, los técnicos realizan diversas mediciones que son importantes para obtener una fotografía de la situación actual del equipo. Las mediciones que son importantes son: Voltaje, amperaje y temperatura.
Las mediciones de voltaje, amperaje y temperatura son fundamentales en el mantenimiento de compresores de aire, ya que proporcionan información crucial sobre el estado y el rendimiento del equipo, permitiendo detectar problemas a tiempo y prevenir fallas mayores. Aquí te explico la importancia de cada una:

Voltaje (V)
¿Para qué se mide? La medición de voltaje se realiza para asegurar que el compresor está recibiendo el suministro eléctrico adecuado y estable, según las especificaciones del fabricante.
Importancia:
Evitar daños en el motor: Un voltaje bajo (subtensión) puede causar que el motor del compresor trabaje con mayor esfuerzo para intentar mantener la potencia requerida. Esto eleva el consumo de corriente (amperaje) y puede generar un sobrecalentamiento, reduciendo la vida útil del motor e incluso provocando su quemadura.
Prevenir sobrecargas y daños en el aislamiento: Un voltaje excesivamente alto (sobretensión) también es perjudicial, ya que puede dañar los componentes eléctricos y electrónicos del compresor, incluyendo el aislamiento de los bobinados del motor.
Detectar desequilibrio de fases (en sistemas trifásicos): En compresores trifásicos, un desequilibrio en el voltaje entre las fases puede generar un sobrecalentamiento excesivo en una o más fases del motor, lo que acorta drásticamente su vida útil. La medición de voltaje entre fases permite detectar este problema.
Garantizar el rendimiento óptimo: Un voltaje incorrecto puede afectar el rendimiento general del compresor, impidiendo que alcance la presión o el caudal de aire deseado de manera eficiente.
Amperaje (A)
¿Para qué se mide? La medición de amperaje (o corriente eléctrica) se realiza para determinar el consumo de energía del motor del compresor.
Importancia:
Identificar sobrecargas del motor: Un amperaje consistentemente alto por encima de los valores nominales (especificados por el fabricante en la placa del motor) indica que el motor está trabajando con una carga excesiva. Esto puede deberse a:
Problemas mecánicos: Rodamientos desgastados, un compresor “amarrado” o con fricción interna excesiva.
Obstrucciones: Filtros de aire sucios o líneas de descarga obstruidas que aumentan la resistencia.
Presión de trabajo excesiva: Si el compresor está intentando operar a una presión superior a su diseño.

Problemas eléctricos: Voltaje bajo (como se mencionó antes), problemas en los bobinados del motor, o fallas en los capacitores (en compresores monofásicos).
Detectar falta de carga o descompresión: Un amperaje inusualmente bajo podría indicar que el compresor no está comprimiendo aire de manera efectiva. Esto puede ser un síntoma de válvulas de admisión o descarga defectuosas, fugas internas o problemas en el sistema de control de carga.
Evaluar la eficiencia energética: Un consumo de amperaje excesivo se traduce directamente en un mayor gasto de energía eléctrica. Monitorear el amperaje permite identificar ineficiencias y tomar acciones correctivas.
Diagnóstico de componentes: Al comparar el amperaje de arranque (LRA – Locked Rotor Amperage) y el amperaje de carga nominal (RLA – Rated Load Amperage) con los valores del fabricante, se pueden diagnosticar problemas internos del compresor o del motor.
Temperatura (°C)
¿Para qué se mide? La medición de temperatura se realiza en diferentes puntos del compresor (motor, aire de descarga, aceite, ambiente) para evaluar el estado térmico del equipo.
Importancia:
Prevenir el sobrecalentamiento: El calor excesivo es uno de los mayores enemigos de los compresores. La medición de temperatura permite:
Proteger el motor: Temperaturas elevadas en el motor pueden degradar rápidamente el aislamiento de los bobinados, llevando a un cortocircuito y la falla del motor.
Mantener la calidad del aceite: El aceite del compresor se degrada más rápidamente con altas temperaturas, perdiendo sus propiedades lubricantes y refrigerantes, lo que aumenta el desgaste de los componentes internos y puede formar carbonilla.
Evitar la condensación excesiva: Altas temperaturas de descarga pueden generar más condensación en el sistema, lo que puede causar corrosión y dañar equipos aguas abajo (secadores, filtros, herramientas).
Diagnóstico de problemas: Un aumento anómalo de la temperatura puede indicar:
Ventilación insuficiente: El compresor no está disipando el calor adecuadamente debido a una mala ventilación en la sala, filtros de aire sucios o radiadores obstruidos.
Nivel de aceite bajo o incorrecto: Una lubricación insuficiente o el uso de un aceite no adecuado puede provocar fricción y sobrecalentamiento.
Fallas mecánicas: Fricción excesiva debido a componentes desgastados (rodamientos, sellos).
Refrigerante inadecuado o bajo (en compresores con inyección de aceite): El aceite también actúa como refrigerante.
Alta temperatura ambiente: Si el compresor opera en un entorno demasiado cálido.
Garantizar la seguridad: Un compresor sobrecalentado puede representar un riesgo de incendio o explosión si no se maneja adecuadamente.
En resumen, estas tres mediciones no son solo un requisito, sino herramientas esenciales para un mantenimiento predictivo y preventivo. Al monitorearlas regularmente, puedes:
Prolongar la vida útil del compresor y sus componentes.
Reducir los costos operativos al optimizar el consumo de energía.
Minimizar el tiempo de inactividad no planificado.
Mejorar la fiabilidad y el rendimiento general del sistema de aire comprimido.
Garantizar la seguridad del equipo y del personal.